Si no estás satisfecho con tu compra,
te devolvemos el dinero.
El hormigueo de los pies me molestaba muchísimo por las noches. Desde que lo uso noto bastante alivio y descanso mucho mejor.
María G.
Trabajo muchas horas de pie y terminaba el día con los pies y las piernas muy cargados. Ahora llego a casa, lo uso un rato y noto muchísimo la diferencia.
Elena V.
Desde los primeros usos noté las piernas mucho más ligeras. Lo uso 15 minutos por la tarde mientras estoy en el sofá.
Javier S.
Información de envío
Envío a través de Correos Express asegurado ante cualquier incidencia. Incluye seguimiento del pedido en todo momento.
🚚 Entrega estimada:24-48 Horas
90 días de garantía
Si no estás satisfecho con el producto, contáctanos y te devolvemos el dinero. Sin preguntas.
Utiliza impulsos eléctricos EMS que estimulan suavemente los músculos de pies y piernas mientras estás sentado. Puedes ajustar la intensidad hasta encontrar el nivel más cómodo para ti.
check_box
¿Duele o da calambre?
Debes notar una sensación de estimulación, pequeños impulsos u hormigueo, pero no debería resultar doloroso. Empieza siempre por una intensidad baja y aumenta progresivamente según tu comodidad.
check_box
¿Cuándo empezaré a notar resultados?
La sensación puede variar de una persona a otra. Algunas personas notan las piernas más relajadas tras las primeras sesiones, mientras que otras necesitan utilizarlo de forma constante durante más tiempo.
check_box
¿Puede utilizarlo cualquier persona?
Está pensado para adultos que buscan aliviar la sensación de pies y piernas cansados desde casa. No debe utilizarse con marcapasos u otros dispositivos electrónicos implantados, y ante embarazo, problemas cardiovasculares u otra condición médica relevante, consulta primero con un profesional sanitario.
 
 
¿Terminas el día con las piernas pesadas, hinchadas o con hormigueo?
Pasar muchas horas de pie o sentado, el cansancio y otros factores pueden hacer que tus piernas y pies terminen el día cargados. Esa sensación de pesadez, hinchazón, hormigueo o pies cansados puede acabar convirtiendo algo tan sencillo como caminar, descansar en el sofá o dormir en una auténtica molestia.
Y cuando ocurre prácticamente todos los días, descansar un rato puede no ser suficiente para sentir el alivio que buscas.
 
 
 
 
Dale a tus piernas 15 minutos de alivio cada día
QeviraConfort™ utiliza tecnología EMS para estimular suavemente los músculos de pies y piernas mediante impulsos eléctricos mientras permaneces cómodamente sentado.
Solo tienes que apoyar los pies, elegir la intensidad y relajarte durante 15 minutos. Una forma sencilla de incorporar estimulación y relajación a tu rutina sin desplazamientos ni ejercicios complicados.
Menos complicaciones. Más comodidad para tus piernas, desde casa.
LO QUE OPINAN NUESTROS CLIENTES
Por fin llego al final del día con alivio
Paso muchas horas de pie trabajando y acababa con las piernas súper pesadas. Lo uso al llegar a casa mientras veo la tele y noto las piernas mucho más descansadas.
Lucía P.
El hormigueo ya no me molesta tanto
Lo compré sobre todo por esa sensación de hormigueo que tenía en los pies por las noches. Llevo varias semanas usándolo y noto bastante diferencia, sobre todo al acostarme.
MARCO T.
Se ha convertido en mi rutina diaria
Pensaba que sería otro aparato que acabaría guardado, pero es comodísimo. Me siento, pongo los pies 15 minutos y termino con una sensación de ligereza increíble.
Sara G.
Customer Reviews
Overall rating: 4.7 / 5 from 2321 reviews.
Me ha sorprendido para bien. Quince minutos después de trabajar de pie noto los pies mucho menos cargados y puedo terminar el día sin arrastrar las piernas.
En la tienda no me siento prácticamente en ocho horas. Antes llegaba a casa y me tumbaba directamente; ahora uso la alfombra mientras ceno y recupero bastante antes las pantorrillas.
Se la compramos a mi madre porque no iba a utilizar nada complicado. Aprendió a manejarla el primer día: apoya los pies, pulsa el mando y escoge el nivel. Dice que por las noches siente menos pesadez.
Cuatro horas de avión suelen dejarme los tobillos como globos. Esta vez metí QeviraConfort en la maleta y la usé al llegar al hotel. La sensación de hinchazón bajó y pude salir a caminar un rato.
Mi problema no era caminar, sino dormir después. Las piernas seguían inquietas aunque estuviera cansada. Una sesión suave antes de acostarme me ayuda a relajarlas y a no estar cambiando de postura constantemente.
Trabajo desde casa y puedo pasar media mañana sin levantarme. La puse debajo del escritorio para esos momentos en los que empiezan los hormigueos. Me activa los pies sin obligarme a interrumpir una reunión.
Pensaba que sería uno de esos aparatos que usas dos veces y guardas. Llevo un mes dejándolo junto al sofá y casi nunca me salto la sesión. Que no requiera preparar nada marca la diferencia.
El nivel más alto no es para mí, pero los dos primeros me resultan perfectos. Agradezco poder ajustar la intensidad porque mi marido prefiere una vibración bastante más fuerte.
Cuando hace calor se me marcan muchísimo los calcetines. No desaparece todo de golpe, pero después de usarla siento los tobillos menos tirantes y los zapatos dejan de molestarme tanto.
Si llevo tacones, la planta del pie acaba ardiendo. Llego, me descalzo y hago una sesión corta. El descanso se nota especialmente en el arco y en la zona de los dedos.
“Prueba cinco minutos y me cuentas”, le dije a mi hermana. Terminó haciendo el programa completo y al levantarse dijo que parecía haber soltado toda la tensión acumulada en las piernas.
La utilizo por la mañana, no por la noche. Mis primeros pasos solían ser muy rígidos y ahora empiezo el día con los tobillos más sueltos. Es el momento que mejor me funciona.
No buscaba curar nada; solo quería alivio en los días malos. Cumple exactamente con eso: me siento, apoyo ambos pies y la molestia deja de ocupar toda mi atención.
Tengo una pierna que se carga más que la otra. Coloco ese pie un poco más centrado y bajo la intensidad del contrario. Poder adaptar la postura me permite equilibrar la sesión.
El mando parece un detalle pequeño hasta que tienes las piernas cansadas. Cambio de nivel sin inclinarme ni mover la alfombra, algo que mi espalda también agradece.
Después de limpiar toda la casa sentía las pantorrillas duras. Probé la vibración media mientras veía la televisión y, al terminar el capítulo, podía moverme con mucha más comodidad.
La compré para mi padre y finalmente la usamos los tres en casa. Él la quiere después de pasear, mi madre antes de dormir y yo tras entrenar. Cada uno ha encontrado un uso diferente.
Hay días en los que solo hago siete u ocho minutos porque voy con prisa. Incluso así noto calor agradable en los pies y menos sensación de entumecimiento al volver a levantarme.
Durante la primera semana no sabía si realmente ayudaba. Dejé de usarla tres días y volví a terminar la jornada con las piernas pesadísimas. Ahí fue cuando aprecié la diferencia.
Lo que más me gusta es que no masajea un punto aislado. La vibración empieza en toda la planta y se extiende hacia arriba, así que pies y pantorrillas descansan al mismo tiempo.
¿Hace ruido? Mucho menos de lo que esperaba. La utilizo por la noche con mi pareja viendo una serie y no tenemos que subir el volumen de la televisión.
Mis caminatas no son especialmente largas, pero últimamente los pies se me cansaban muy pronto. Desde que hago una sesión después de comer, afronto la tarde con mejor sensación al apoyar.
La estrené después de una boda. Entre estar de pie y los zapatos, apenas podía caminar al llegar. Empecé en el nivel uno y acabé notando los pies bastante más descansados.
Vivo sola y pedir un masaje no era una solución diaria. Con QeviraConfort consigo ese momento de relajación sin depender de nadie y sin tener que salir de casa.
A mi abuela le daba miedo que vibrara demasiado. Le coloqué el nivel más suave y enseguida se tranquilizó. Ahora lo pide ella cuando nota las piernas cansadas.
Tengo poco espacio y era importante que no fuera otro trasto enorme. Cabe debajo del sillón y se saca en segundos. Precisamente por eso la uso con tanta frecuencia.
Después de conducir dos horas se me duerme la pierna derecha. Al llegar hago diez minutos antes de seguir con el día; el hormigueo desaparece antes que si simplemente me siento a esperar.
Nunca consigo ser constante con cremas porque manchan y hay que masajear. Aquí no hay preparaciones: calcetines fuera, pies encima y listo. Es mucho más compatible con mi rutina.
En mi caso la mejora más evidente está en los tobillos. Antes los sentía rígidos al levantarme del sofá; ahora los muevo con facilidad nada más terminar la sesión.
No siempre necesito la misma potencia. Después del gimnasio uso un nivel medio, pero para relajarme antes de dormir el mínimo es suficiente. Tener varias opciones evita que resulte brusca.
Mi hija me la regaló porque me quejaba todos los días de las piernas. Al principio me dio risa, pero ahora soy yo quien recuerda enchufarla. Camino por casa con menos pesadez.
El primer uso me produjo cosquillas y pensé que no aguantaría. A los dos minutos me acostumbré y la sensación pasó a ser agradable. Recomiendo comenzar despacio.
Cuando estoy leyendo pierdo la noción del tiempo, así que aprovecho ese rato para apoyar los pies. Termino dos cosas a la vez: avanzo el libro y descanso las piernas.
Tras un mes, mi cambio no es espectacular en una foto; se nota en lo cotidiano. Aguanto más tiempo haciendo recados y por la noche pienso menos en el dolor de pies.
La hinchazón me aparece sobre todo en el pie izquierdo. No fuerza ni comprime la zona: la vibración resulta suave y deja una sensación de ligereza que dura varias horas.
Probé primero con zapatillas y casi no noté nada. Descalza, con toda la planta bien apoyada, la experiencia cambia completamente. Así sí siento el masaje de forma uniforme.
Mi jornada termina a medianoche y no quiero ponerme a hacer ejercicios. Esta alfombra me permite sentarme, cerrar los ojos quince minutos y acostarme con las piernas ya relajadas.
El domingo hicimos turismo desde la mañana hasta la cena. Todos acabaron tumbados; yo saqué QeviraConfort y la fuimos probando por turnos. Fue la salvación de nuestros pies.
Con otros masajeadores sentía demasiada presión en un punto. Aquí la vibración está repartida por la superficie y no me resulta dolorosa, ni siquiera cuando tengo la planta sensible.
La uso mientras desayuno porque por la tarde nunca encuentro el momento. Esa pequeña rutina ha reducido la sensación de pies fríos y dormidos con la que empezaba muchos días.